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Justicia, igualdad, respeto y perdón son necesarios para construir la paz

En la última jornada, del segundo día del encuentro académico Pensando Siglo XXI, se sentaron en un mismo panel dos mujeres ganadoras de un Nobel de Paz, Rigoberta Menchú y Jody Williams. Dialogaron sobre la justicia transicional, la verdad como clave para lograr la paz, el plebiscito y las víctimas.

Frente a la discusión sobre la justicia que tiene en vilo al país, se puso en debate la necesidad de saber qué significa y hasta dónde tiene que llegar la justicia en los tiempos de posconflicto, a esto Rigoberta expuso un binomio del concepto de justicia del cual es necesario tener claridad. “La justicia social que representa un anhelo de igualdad, de tener opciones, de tener trabajo, pero también una justicia penal, de la cual se tienen muchos nortes y sures. Sin embargo, esta debe pasar por una fehaciente investigación profunda, donde se debe establecer la verdad, usar el sistema legal vigente. Aquí no se vale hacer justicia por las manos, ni en la calle, y mucho menos criminalizar la paz y a las víctimas”.

En esta misma línea, ante la idea de que a la paz no se llega sin cárcel, Jody Williams afirmó que, sin lugar a dudas, “la gente de las Farc tiene que ir a la cárcel, pero también la gente militar, los políticos, empresarios, quienes han ganado mucho dinero en esta guerra y deberían estar presos y esto sería una locura. Aquí siempre quieren echar toda la culpa a las Fac, incluso los militares han hecho cosas horribles”. Para Williams un conflicto de cinco décadas no solamente tiene un diablo, para ella, incluso la culpa la tiene más un lado político que quiere seguir con el conflicto armado. Aquellos que creen que es posible ganar con matar la gente de las Farc.

Seguidamente se puso en análisis el papel de la verdad en el posconflicto, a lo que Rigoberta Menchú hizo un paralelo con los logros de paz en Guatemala, apuntando que los acuerdos de paz duraron 10 años, pero caracterizar los delitos de lesa humanidad han conllevado 20 años, esto implica una profundidad en la investigación. Para ella “la doctrina jurídica es tortuosa y desafía, pero también es necesario un manejo político. En este caso cada quien ha tenido un papel, ya sea en el fortalecimiento del sistema legal, la depuración de las fuerzas armadas o el control político”.

Al respecto, Jody Williams insistió que no es necesario, en un proceso de diálogo de paz, que se perdone al que violó, pero si se quiere ver un futuro diferente, se debe aceptar un compromiso de los dos lados que se sientan a la mesa y en Colombia eso no puede significar cualquier cosa, ya que se ha negociado por cuatro años.

Frente al tema del plebiscito, como mecanismo necesario para refrendar la paz, la guatemalteca agrega que lo que tenemos es una factura que hasta ahora había estado en manos de dos partes y ahora va estar en manos de tres partes. Esa tercera parte son los que irán a las urnas el 2 de octubre, incluso los que se quedan en casa, hasta allí llega la factura. Sin embargo, “aquí no importa si ganó o perdió por un punto, está en juego la legitimación de la paz o la guerra. y quedará en la factura de todos”. No obstante, Jody afirma que no hubiese sido necesario un espacio para dar la refrendación, ya que “el gobierno lleva años en las negociaciones, las víctimas y demás personas civiles se han sentado. Me interesaría entrar a crear una paz y un país diferente”.

En el panel quedó claro que entre el no y el si se está formando una nube oscura, una cortina de humo que no se debe permitir, lo cual va a costar muy caro para Colombia, para Latinoamérica y el mundo. Rigoberta aseguró que votar por el no es “poner a Colombia en una cultura muy baja, muy elemental. Hace de Colombia un país primitivo. Dense una oportunidad. Todo ser humano puede volver a empezar. Hay que buscar los instrumentos que viabilizan la dignificación de las víctimas, y a las víctimas de todos los lados”.

Al concluir el panel las nobeles de paz hicieron una reflexión final. Para Jody, el hecho de que incluso no se cuente con una paz interior no significa que no se sea capaz de buscar paz en el mundo. “El camino que tengo en esta vida es intentar trabajar con gente que tiene la misma visión para lograr por los demás, incluso por aquellos que me puedan caer mal”.

Las últimas palabras de Rigoberta, al cierre de su discurso, fueron que “lo más importante es estar convencido de lo que se está haciendo, y cuando no hay claridad es necesario escuchar voces; pedir consejo es la sabiduría que daría a todos ustedes”.

Al finalizar el debate se leyó una declaración firmada por el rector Ramsés Vargas, y las nobeles como testigos, donde la universidad se declaró oficialmente como una institución gestora de paz en el Caribe colombiano, asumiendo los grandes retos que esto demanda, para que desde el conocimiento y la ciencia se promueva una paz sostenible.

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